Vínculos para aprender
(Lic. Luciana C. Fernández - Cs. de la Educación)
Si tuviera que explicar con mis propias palabras a qué me refiero cuando hablo de vínculos, diría que son aquellas relaciones que construimos entre las personas (con mamá, con papá, con nuestro hijo, con un amigo, con la maestra de nuestros hijos, con…), y con las cosas (con nuestra casa, con la escuela que elegimos para nuestros hijos, con nuestro país, con una planta, con el dinero, etc.).
Se construyen. Con esto digo que no se dan de un día para otro, no aparecen o desaparecen porque sí. Los vínculos se trabajan, se hacen, crecen, cambian, se fortalecen con nuestras actitudes.
También digo que son esenciales, porque son los vínculos los que nos sostienen y nos convierten en la persona que somos. Y son los que nos permiten aprender, enseñar, encontrarnos y conocer/nos.
Si pensamos en el aprendizaje, N. Filidoro (pedagoga, autora de importantes libros) lo define como un proceso de construcción y apropiación donde el sujeto y el objeto por conocer se encuentran, interactúan. Es decir que en este complejo proceso, además de encontrarse, sujeto y objeto se vinculan y modifican mutuamente en el intercambio.
Proceso complejo, si los hay… en ese vínculo, el sujeto no es el mismo después de “aprender” algo nuevo; y ese objeto aprendido, ya no es el que era: ahora es algo conocido, con los matices propios de quien lo aprendió.
No debemos pasar por alto que en este proceso siempre interviene un “mediador” (la seño, mamá, papá, un par…) que posibilita el intercambio del cual resultará la construcción de ese saber que está en juego. Este mediador es quien sostiene y promueve el vínculo, sale al encuentro del sujeto y lo convoca a la interrelación con el objeto. Y acá son muy importantes las posibilidades que brinda este mediador: hasta dónde habilita y convoca al “aprendiz” a crear, inventar, construir lo que se le está ofreciendo; hasta dónde logra hacer del objeto por conocer una incógnita, convertirlo en misterioso, novedoso, necesario, interesante; cuánto y cómo favorece el vínculo.
Como vemos, los vínculos hacen crecer; generan procesos de enseñanza y aprendizaje; desarrollan subjetividades y objetos de conocimiento; promueven una dialéctica que permite el encuentro. Pero en esta realidad “tan virtual” que nos toca vivir, tan “fluida”, tan “light”, el encuentro no está garantizado.
Los vínculos se sostienen en prácticas concretas, y esto requiere de un cuidado especial… y mucho trabajo; necesitan de acciones pertinentes y comprometidas que se mantengan y sostengan en el tiempo.
Frente a esto, rescato nuestra esencia de seres humanos; nuestra capacidad de reflexión, acción y transformación; nuestra posibilidad de pensar en los lazos y vínculos que podemos mejorar, que podemos fortalecer, y en los nuevos que podamos construir.
Se agradecerá citar la fuente al usar este material.
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"Estrategias para la enseñanza y el aprendizaje en entornos digitales" El ser humano aislado no existe. El entorno digital en el aula para favorecer los vinculos interhumanos como motivacion para la enseñanza y el aprendizaje.
domingo, 25 de septiembre de 2011
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